Ondas viajeras de la transparencia,
dignas mensajeras de nuestra mente
que lanzadas con alguna frecuencia
nos desnudáis ante seres presentes.
Palabras románticas que enamoran,
y flechas de Cupido que te alcanzan,
saetas traicioneras que afloran
con el arco de un odio que amordazan.
Palabras que se escapan sin permiso,
libres prófugas que por aire viajan
hasta pisar los oídos sumisos
donde sin previo aviso os agasajan.
¡Qué sois palabras, sino una grafía!
de lo que hablamos, y de lo que somos,
de lo que aparentamos cada día,
de este armazón que llevamos a lomos.
José Antonio Artés
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