jueves, 17 de junio de 2021

Una carta inesperada


Una carta en un sobre encerrada,

llegó a sus manos, desde una afecta

a la remitente, carta perfumada

con la fragancia de una flor perfecta.

 

Con golpecitos dentro de su caparazón,

 y una máscara de rojo mermelada,

 sus manos en convulsión,

aceptaron la entrega inesperada.

 

El deseo con vuelo ultrasónico,

y la inocencia de los trece años,

infectaron en él, un amor platónico,

y un idealismo romántico de antaño.

 

Aquella estrella de belleza inusual

 doró luminosas expresiones,

qué él, en el silencio de su intimidad,

pintaba con lágrimas y emociones.

 

Su timidez creó un mundo amurallado,

fortaleza para sus lamentos,

 arrepintiéndose de no haberle expresado,

cada uno, y cada uno de sus sentimientos.


Ya en el pasado duerme la carta,

y aunque perfume no desprende,

de custodiar los recuerdos no se harta,

y a los adultos, todavía sorprenden.

 

José Antonio Artés

 

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