Mirando a través de la ventana,
desperezándome, un día fosco y apagado
me saludaba, sin yo desearlo,
mis pupilas captaban el ambiente cayado.
Aquellas nubes grisáceas, alentaban
mi desesperanza, y marchitaban en mi mente
las alegrías de un iluminado comienzo,
un deseado inicio de una nueva mañana.
Malos comienzos no son malos finales,
muchos son los días que tiene el año,
de variados vestidos, de fiestas florales,
de falsos inicios, de bellos finales.
Ya no quiero sentir lo que veo, quiero
ver lo que siento, lo que favorece el comienzo,
de aquello que estoy esperanzado,
de la flor que emana un dulce aliento
José Antonio Artés
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