domingo, 19 de enero de 2025

La sombra del ángel


Isabel,

en tu uniforme duerme la esperanza de los otros,

como si las madrugadas no fueran tuyas,

como si cada turno invocara la memoria

de lo que somos al rompernos.

 

Te imagino caminando entre cuerpos cansados,

unos pasillos alargados,

un poema que no se escribe con palabras

sino con pulsos,

con latidos devueltos al tiempo.

 

Tu juventud es un pacto secreto

con las horas consumidas entre paredes del hospital,

donde el reloj nunca cesa su marcha

y la vida aprende a ser la fragua del herrero,

a endurecerse bajo el filo de las miradas.

 

Dejas caer tu rostro sobre un silencio cualquiera,

piensas en la vida afuera,

en los rostros que se amontonan en los días libres,

pero es aquí, en el zumbido intermitente,

donde el mundo se abraza con más fuerza.

 

Nadie gasta sus neuronas en vosotras,

hijas de la rutina que salva.

Nadie recita tus pasos como bandera.

Pero, Isabel, te veo en la sombra de un ángel.

En ti cabe el arte del consuelo,

la ternura venciendo a lo imposible,

como una hoguera discreta

que sigue ardiendo en paz.

 

 

De tu tio José Antonio

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario