Mi viaje cubre sus últimos días,
un polizón está robando mi alma,
en este barco de penas y alegrías,
de vientos, tempestades y calma.
Mi cuerpo se agota sin parar,
y yace tumbado en el lecho,
mi mente sigue pensando,
que la vida no debería tener techo.
Mis sentidos se están agudizando,
cualquier detalle es paladeado,
las olas del mar, una flor en el campo,
son regalos, que antes había olvidado.
No lloro por lo que he vivido,
lloro, por lo que no he comenzado,
por lo que debo a mis seres queridos,
en sonrisas, besos y abrazos.
Josè Antonio Artès
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