jueves, 14 de octubre de 2021

Mi calle (arte mayor)

 

 En la ladera de un monte de algarrobos y pinos,

coronado por un castillo, y una casa blanca escarcha,

descansaba mi calle, con cuatro portales vecinos,

 sin asfalto, con una pendiente que aligeraba la marcha.

 

Su tierra, maltratada por las secuelas del invierno,

y las lluvias primaverales que lloraban en sus adentros,

marcaban cada año las cicatrices en su rostro tierno,

 esculpidas en estrechos, y cortos surcos abiertos.

 

A ella nos entregábamos, en los días veraniegos, lasos,

gratamente inmersos en la fantasía del juego infantil,

juego que practicábamos en el frescor del ocaso,

después de una siesta obligatoria, y quizá servil.

 

Mi calle era como un teatro, con escenas interiores,

de alegrías de los niños, y del disfrute de los mayores

en sus entrañables verbenas, con luces y colores,

sobresaliente en armonía, y la solidaridad, con honores.

  

José Antonio Artés

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