Siento tristeza,
cuando flotan en el aire,
frases premeditadas,
que enrarecen la atmósfera,
como las flechas,
directas al corazón,
de la divina, y difícil convivencia.
Me hiere la irracionalidad de unos pocos,
aquellos que prometen el cielo,
pero todavía me duele más,
la idolatría de los que adoran al becerro de oro.
Miles de incrédulos, egoístas y sectarios,
regalan su confianza a la mediocridad,
para que les devuelvan genialidades,
¡¡Que contradicción, que inutilidad¡¡
Solo defienden sus demandas subjetivas,
creando un mundo de buenos y malos,
un mundo virtual, a su medida,
una realidad holográfica irreal.
Nos hemos dado leyes,
normas que regularicen las conductas,
que castiguen a quienes las incumplen,
que guíen a la manada.
que garanticen un corral seguro,
donde se duerma tranquilo,
y proteja nuestro mañana.
¿Pero donde están las normas morales,
y los derechos humanos?
¿Porqué nos vemos tan lejos,
incluso a cortas distancias?
¿Porqué no se hablan las emociones,
ni se cruzan nuestras miradas?
Debemos escuchar a los sedientos,
ofreciéndoles el agua de la palabra
con generosidad, y con calma,
como norma implícita,
que fluye de nuestras almas.
Pero no hay tiempo, para meditar,
en esta jauría de locos,
de necesidades materiales,
donde uno, quiere ser más que el otro,
a eso le llaman supervivencia,
le llaman la cruda realidad,
el más fuerte contra el más débil,
¡Que barbaridad!
La política debería ser la llave
que abre nuestra esperanza,
que no divida de nuevo,
que garantice nuestra convivencia,
con la más pura democracia.
¿Cuantas ilusiones se han evaporado,
con el paso del tiempo?
!Como ha subido la desidia¡
La indiferencia cotiza al alza,
y los agentes imputados dicen:
¡Esto es política,
es el zapato que se calza!
Algunos bautizados en la credibilidad,
hoy no quieren confesar sus pecados,
corruptela, mentiras y descrédito,
¿Quienes han certificado esos títulos?
Donde se han matriculado,
quizá se hayan examinado ellos mismos,
y sus simpatizantes, los han aprobado.
José Antonio Artés
No hay comentarios:
Publicar un comentario