Es de buen comer, Don Liberal,
insaciable en la mesa,
con una constitución obesa,
que ni migajas deja a los demás.
Nada de impuestos, todo ganancias,
el que gana se lo queda todo,
todo vale, hasta los malos modos,
y al Estado, ni una leve fragancia.
Sus hijos, crecimiento y acumulación,
todavía más insaciables,
caníbales de sus competidores loables,
se relamen de su atracón.
Llegan tiempos de restricción,
la raciones disminuyen, la gula se volatiza,
los excesos que ahora faltan, los socializan,
el estado se convierte en una bendición.
José Antonio Artès
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