Mañana sonará el despertador,
y como de costumbre sentiré,
ese ruido lejano, intenso,
que siempre me despereza
Cada nuevo día es un regalo,
a pesar de la acidia,
el agua caída de la ducha,
despejará mi cuerpo descansado
Esos pensares, y pensares,
de la rutina, de lo que será,
qué como las grises nubes,
en blancas nubes se convertirán
El quehacer diario se impone,
no hay hueco en el pensar,
para lo pensado en el viaje,
hacia mis obligaciones
El tiempo vuela, y vuela,
el rutina se apodera
de vez en cuando, un café,
algunos minutos lo congela
Un día intenso termina,
de muchos dimes y diretes,
el descanso nocturno me llama
mañana se repetirá la escena
José Antonio Artés
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