No pienso en el camino, solo ando,
hacia un no sé donde, sin destino,
guiado por el egoísmo, no parando,
sigo caminando hacía el desatino
Sin ser consciente, el cambió llegó
nuestro mundo naufragaba,
el aire se marchitó de repente,
y el inspiro vital, nos asesinó
¿Qué fue del ayer despreocupado?
¿De la inexistencia de obligaciones?
el hoy se viste de negro, sombreado,
el miedo paraliza las emociones
Aflora mi esencia, la fragilidad,
recuerdo de mi endeble existencia,
el alquimista que convierte con facilidad,
el duro acero en débil cristal, y su esencia
Escucho una nueva voz, ilustre,
la voz que los ancestros respetaban,
la voz que nos envía la Tierra, que sufre,
el sendero natural por el que caminaban
José Antonio Artés
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